Sabías que muchas canciones infantiles españolas conservan romances medievales camuflados en forma de juego
Vamos a empezar rompiendo una ilusión de infancia: algunas de las canciones que cantábamos dando vueltas en corro no nacieron para niños. Nacieron para adultos medievales, con sus dramas, sus muertes inoportunas y sus amores imposibles. Lo que pasa es que, con el paso de los siglos, esas historias se fueron suavizando, troceando y reciclando hasta acabar en patios de colegio, plazas de pueblo y cunas. Porque la tradición oral funciona así: no tira nada. Reutiliza. En la Edad Media, los romances eran el gran medio de comunicación popular. Historias cantadas en versos octosílabos, fáciles de recordar y de repetir, que servían para contar noticias, tragedias familiares, hazañas o burlas. Y como estaban pensados para fijarse en la memoria,...










