{"id":4409314,"date":"2025-11-13T10:30:00","date_gmt":"2025-11-13T09:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/revista.enmodoflamenco.com\/?p=4409314"},"modified":"2026-01-14T11:33:32","modified_gmt":"2026-01-14T10:33:32","slug":"la-transformacion-de-la-zarabanda-y-su-influencia-en-los-origenes-del-flamenco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revista.enmodoflamenco.com\/en\/la-transformacion-de-la-zarabanda-y-su-influencia-en-los-origenes-del-flamenco\/","title":{"rendered":"La transformaci\u00f3n de la zarabanda y su influencia en los or\u00edgenes del flamenco"},"content":{"rendered":"\n[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb46px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb|1px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb||-39px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El presente escrito versa sobre la evoluci\u00f3n de una de las danzas m\u00e1s representativas de los siglos XVII y XVIII. De procedencia geogr\u00e1fica y cronol\u00f3gica a\u00fan dudosa, la zarabanda fue objeto de uno de los procesos de transformaci\u00f3n m\u00e1s fascinantes en su vasta existencia.<\/p>\n<p>Desde los primeros ejemplos conocidos datados a mediados del siglo XVI, hasta el \u00faltimo estadio franc\u00e9s, la mesurada <em>sarabande<\/em>, pasando por modelos de transici\u00f3n, se dispone de un n\u00famero significativo de fuentes que reflejan el peso de estos repertorios en las sociedades de entonces, a la vez que aportan valiosos datos sobre su pr\u00e1ctica musical y coreogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Cuatro son las secciones de este texto: or\u00edgenes y etimolog\u00eda del t\u00e9rmino, la zarabanda primitiva, la zarabanda de transici\u00f3n hacia la zarabanda tard\u00eda y la \u201cpost-zarabanda\u201d: m\u00e1s all\u00e1 de la zarabanda barroca, finalizando con un breve ep\u00edlogo y anexo en donde se incorpora un amplio espectro de rese\u00f1as de diccionarios y otras fuentes primarias que la describen.<\/p>\n<p><strong>Origen y etimolog\u00eda del t\u00e9rmino <\/strong><\/p>\n<p>Zarabanda es un t\u00e9rmino de procedencia incierta. Hasta el momento se han propuesto diferentes or\u00edgenes (<em>Diccionario etimol\u00f3gico Diarium Usal<\/em>: 837-839):<\/p>\n<ul>\n<li>Origen persa. <em>Sarband<\/em> es una venda o faja con que se ci\u00f1en la cabeza las mujeres. (<em>Sar<\/em> cabeza, <em>band<\/em> ligadura).<\/li>\n<li>Origen \u00e1rabe. Un tratado \u00e1rabe del s. X, tras enumerar los g\u00e9neros musicales que hab\u00edan de ejecutarse en convites, banquetes de fiesta y otros acontecimientos similares, dice que entonces \u201cven\u00eda del tiempo del baile y del <em>dastab\u00e1nd<\/em>\u201d.<\/li>\n<li>Origen hebreo. <em>Zara<\/em> significa esparcir, cerner, ventilar, andar a la redonda.<\/li>\n<li>Origen espa\u00f1ol popular. Una <em>zaranda<\/em> es una mujer de cadenciosos andares, prostituta. Encontramos multitud de estribillos tales como: \u201cAndalo zarabanda \/ que el amor te lo manda, manda\u201d. Adem\u00e1s, existe una danza espa\u00f1ola llamada <em>zarandillo<\/em> (o <em>zaranda<\/em>, o <em>ciranda<\/em>) cuyo ritmo y estribillo recuerdan a los de la zarabanda.<\/li>\n<li>Origen americano. Para Curt Sachs (Sachs, 1944: 355 y 371-372) la zarabanda y la chacona son reamente danzas ex\u00f3ticas nacidas en el mundo mestizado de Am\u00e9rica central. La flauta de pico guatemalteca se llama zarabanda. Es muy frecuente que los nombres de danzas se deriven de las designaciones de los instrumentos, como por ejemplo <em>piva, musette, jiga<\/em>, <em>tambourin<\/em> o <em>hornpipe<\/em>.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>La zarabanda primitiva. primeros documentos<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los primeros escritos en donde figura el t\u00e9rmino \u201czarabanda\u201d aparece en un poema de Fernando de Guzm\u00e1n Mex\u00eda con fecha 1539 encontrado en Panam\u00e1 (Hudson, 1980: 489) en el que se lee que en aquellos tiempos todo se hac\u00eda \u201cal son de zambapalo y zarabanda\u201d.<\/p>\n<p>De 1569 data el testimonio m\u00e1s antiguo conocido de su ejecuci\u00f3n, se refiere a una zarabanda de un cierto Pedro de Trejo que fue cantada aquel a\u00f1o en P\u00e1tzcuaro durante la fiesta del Corpus.<\/p>\n<p>El siguiente vestigio tambi\u00e9n americano, mexicano, es de fray Diego Dur\u00e1n y menciona la danza en el cap\u00edtulo 99 de su <em>Historia de las Indias de Nueva Espa\u00f1a<\/em>. Dice as\u00ed:<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-37px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb41px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-12px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb3px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb75%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><span style=\"font-size: small;\">Tambi\u00e9n hab\u00eda otro baile tan agudillo y deshonesto que casi tira al baile de esta zarabanda que nuestros naturales usan con tantos meneos\u00a0 y visajes y deshonestas moner\u00edas que f\u00e1cilmente se ver\u00e1 ser baile de mujeres deshonestas y de hombres livianos; llam\u00e1banle<em> cuecuecheuycatl<\/em>, que quiere decir baile cosquilloso o de comez\u00f3n. En algunos pueblos lo he visto bailar, lo cual permiten los religiosos por recrearse, ello no es muy acertado por ser tan deshonesto (Dur\u00e1n, 1579: 230-231).<\/span><\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-70px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb46px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-9px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb0px|1px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb||-39px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>En cualquier caso, sea su origen oriental, americano o espa\u00f1ol, parece ser que alcanz\u00f3 su primer desarrollo en Espa\u00f1a, populariz\u00e1ndose posteriormente en gran parte de Europa.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Daniel Devoto, hacia 1580 la zarabanda surgi\u00f3 como una brusca eclosi\u00f3n de una pr\u00e1ctica secular de la Espa\u00f1a del sur. En 1583 aparece la primera menci\u00f3n documental de la danza en el \u00e1mbito espa\u00f1ol, citada como un baile andaluz de claro contenido sexual (Devoto, 1966: 3-16). La bailaban en la calle hombres y mujeres, tocando las mujeres danzantes casta\u00f1uelas, los hombres panderos, y realizando movimientos principalmente hacia atr\u00e1s, contorsiones con el cuerpo, balanceando las caderas, entrechocando los pechos y las manos y los pies. Con expl\u00edcita pantomima sexual, la zarabanda fue condenada por su car\u00e1cter er\u00f3tico en un bando madrile\u00f1o del 3 de agosto de 1585 en virtud del cual se castigar\u00eda su pr\u00e1ctica (tanto el canto como el recitado) con la severa pena de doscientos azotes. Adem\u00e1s, se condenaba a los hombres a galeras por seis a\u00f1os y se desterraba del reino a las mujeres que la practicaban (Torrente, 2020: 537).<\/p>\n<p>Antes de proseguir, conviene hacer una puntualizaci\u00f3n sobre la diferencia entre danza y baile, t\u00e9rminos no sin\u00f3nimos.<\/p>\n<p>En los llamados \u201cBailes\u201d o \u201cDanzas de cascabel\u201d el ritmo es transmitido a trav\u00e9s de todo el cuerpo: brazos, piernas, torso, caderas e incluso cabeza. No existen reglas y la improvisaci\u00f3n cobra gran protagonismo. Se trata de un fen\u00f3meno social en el que cualquier persona puede intervenir y las piezas de m\u00fasica poseen un texto que es cantado y acompa\u00f1ado por guitarras, bandurrias, panderos, sonajas y otros instrumentos de origen popular. Por el contrario, las \u201cDanzas\u201d o \u201cDanzas de cuenta\u201d est\u00e1n basadas fundamentalmente en el movimiento de pies, las reglas que gobiernan estos repertorios son ense\u00f1adas y transmitidas por Maestros de Danza, son practicadas por las clases altas y sus m\u00fasicas interpretadas por vihuelas, arpas, u otros instrumentos aristocr\u00e1ticos (Gonz\u00e1lez de Salas, 1778: 171; Barbieri, 1994: 357; Querol, 2005: 111).<\/p>\n<p>Al comenzar el siglo XVII Cervantes cita la zarabanda en muchas de sus obras y apunta que \u201cel endemoniado son de la \u00e7arabanda es una cosa nueva, nuevo entonces en la tierra, nuevo entonces en Espa\u00f1a\u201d (<em>El celoso extreme\u00f1o<\/em>, 1613: 146v). Cervantes se refiere muchas veces a ella llam\u00e1ndola \u201cla alegre zarabanda\u201d (<em>La ilustre fregona<\/em>, 1613: 172v) incluy\u00e9ndola en el repertorio de Preciosa (<em>La gitanilla<\/em>, 1613: 1v). Tambi\u00e9n la menciona en <em>La gran sultana<\/em> (1615: 130v), <em>El retablo de las maravillas<\/em> (1615: 247r), <em>La cueva de Salamanca<\/em> (1615: 252v) y <em>El rufi\u00e1n viudo<\/em> (1615: 229v). Por su parte Lope de Vega la nombra en <em>Las ferias de Madrid<\/em> (1610: 42), Mateo Alem\u00e1n en <em>El Guzm\u00e1n de Alfarache<\/em> (1599: 154) y Quevedo en <em>El entremetido, la due\u00f1a y el sopl\u00f3n<\/em> (1631: 492) as\u00ed como en el <em>Entrem\u00e9s de la ropavejera<\/em> (1670: 130).<\/p>\n<p>El historiador jesuita Juan de Mariana en su <em>Tratado contra los juegos p\u00fablicos<\/em> establece expl\u00edcitamente:\u00a0<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-34px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb51px||24px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-10px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb16px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb75%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-14px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><span style=\"font-size: small;\">Ha salido estos a\u00f1os un baile y cantar tan lascivo en las palabras, tan feo en los meneos, que basta para pegar fuego aun en las personas muy honestas [\u2026] lo que se sabe es que se ha inventado en Espa\u00f1a, que la tengo yo por una de las graves afrentas que se pod\u00edan hacer a nuestra naci\u00f3n (Mariana, ca. 1609: 56).<\/span><\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb7px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb10px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-31px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb0px|1px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-12px||-39px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Seg\u00fan Miguel Querol existieron dos tipos de zarabanda en Espa\u00f1a en tiempos de Cervantes: \u201cuna animada y provocadora, y otra lenta y grave, a la cual podr\u00edan aplicarse con relativa facilidad un texto m\u00e1s o menos piadoso y volver la zarabanda a lo divino\u201d (Querol Gavald\u00e1, 1948: 128-32).<\/p>\n<p>Esquivel Navarro en su breve pero esencial escrito titulado <em>Discursos sobre el arte del danzado<\/em> asemeja la zarabanda a otras danzas se\u00f1alando que \u201crastro, j\u00e1cara, zarabanda y t\u00e1rraga, estas cuatro piezas son una mesma cosa, si bien el rastro tiene sus mudanzas diferentes y por diferente estilo\u201d (Esquivel Navarro, 1642: 431).<\/p>\n<p>El baile y canto de la zarabanda fue llevado al teatro a fines del siglo XVI, pero pronto fue proscrito de las tablas por su car\u00e1cter, que degener\u00f3 en licencioso. A lo largo del siglo XVII se fue abandonando progresivamente en Espa\u00f1a esta danza tan difamada. En 1620, en la comedia de Lope de Vega <em>La villana de Getafe<\/em>, una dama la desprecia ya por estar pasada de moda, diciendo que \u201cest\u00e1 muy vieja\u201d (Lope de Vega y Carpio, 1620: 695). Fue precisamente en estas fechas cuando la zarabanda se introdujo y se difundi\u00f3 en Italia y Francia.<\/p>\n<p><strong>La zarabanda de transici\u00f3n hacia la zarabanda tard\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Como se\u00f1ala Devoto: \u201cHacia 1659, parece producirse en Francia en esta danza, un cambio decidido hacia la gravedad, cambio que ser\u00e1 absoluto hacia 1670\u201d (Devoto, 1966: 3-16). Por otra parte, en Espa\u00f1a e Italia, conservar\u00e1n la forma r\u00e1pida y presentar\u00e1n algunas manifestaciones espor\u00e1dicas de la zarabanda lenta probablemente a imitaci\u00f3n de las zarabandas francesas. Finalmente, surgieron dos tipos diferenciados, uno r\u00e1pido (preferido en Italia, Inglaterra y Espa\u00f1a), y otro lento (priorizado en Francia y Alemania).<\/p>\n<p>Un n\u00famero significativo de fuentes de danza aportan informaci\u00f3n sobre pasos y coreograf\u00edas que ayudan a recrear estos repertorios. En el siglo XVII en Espa\u00f1a adem\u00e1s del mencionado tratado de Esquivel contamos con el manuscrito de Juan Antonio Jaque en el que se describe una j\u00e1cara, baile que, como el propio Esquivel dice, es semejante a la zarabanda.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Figura 1: J\u00e1cara. <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revista.enmodoflamenco.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Fig.-1.jpg\u00bb title_text=\u00bbFig. 1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb25px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-64px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb46px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-1px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb|1px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-45px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: small;\"><strong>Jaque, Juan Antonio. <em>Libro de danzar de D. Baltasar de Rojas Pantoja<\/em>. BNE, Ms\/18580\/5.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Otra j\u00e1cara es explicada en un importante manuscrito ubicado en la Biblioteca Nacional de Madrid gracias a una copia de Barbieri en el cual se exhibe interesante informaci\u00f3n sobre movimientos de brazos.<span style=\"font-size: small;\"><\/span><\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-51px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb9px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb16px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb75%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-49px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><span style=\"font-size: small;\">Volteando el brazo derecho a uno y otro quiebro\u2026 pasar la mano derecha por delante de la cara\u2026dando vuelta al brazo derecho en cada\u00a0 uno\u2026dando vuelta en cada uno al brazo izquierdo\u2026con brazos afuera\u2026con brazos adentro\u2026volverle \u00e0 sacar con los brazo(s)\u2026la\u00a0 \u00a0 mudanza de brazos adentro y afuera. (<em>X\u00e1cara<\/em>, BNE, Ms. 14059\/12: 1-4).<\/span><\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-13px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb51px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-1px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb|1px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-100px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>En cuanto a las fuentes francesas, se dispone de varias coreograf\u00edas de zarabanda escritas en notaci\u00f3n Beauchamps-Feuillet como la <em>Sarabande pour une femme<\/em> y la <em>Sarabande Espagnole pour homme<\/em>, ambas incluidas en la Comedia-Ballet <em>Le Bourgeois Gentilhomme<\/em> de Lully-Moli\u00e8re (Feuillet, 1704:1 y 1709: 29).<\/p>\n<p>La primera de ellas, de moderada dificultad teniendo en cuenta que se trata de una danza teatral encomendada a un solista, presenta en su totalidad el esquema r\u00edtmico de la hemiola, es decir la alternancia de los compases 6\/4 y 3\/2, uno de los rasgos m\u00e1s caracter\u00edsticos de la zarabanda primitiva.<\/p>\n<p><strong> <\/strong>Por otra parte, en el segundo ejemplo, <em>Sarabande Espagnole<\/em>, puede observarse una mayor profusi\u00f3n de ornamentos. Si atendemos a la m\u00fasica incorporada en la fuente coreogr\u00e1fica, podemos observar que responde en realidad a una <em>loure<\/em>, danza con fuerte car\u00e1cter r\u00edtmico y de tiempo moderado que junto con la chacona y zarabanda representaban en el teatro franc\u00e9s el prototipo de \u201clo espa\u00f1ol\u201d. Es importante poner en consideraci\u00f3n que el tiempo moderado de la m\u00fasica no implica un movimiento lento en danza sino m\u00e1s bien una inclinaci\u00f3n a exhibir un mayor virtuosismo y habilidad t\u00e9cnica junto con el uso de una g\u00e9stica m\u00e1s expresiva como corresponde a los afectos musicales.<\/p>\n<p>Dicha tendencia se observa tambi\u00e9n de forma manifiesta en la compleja <em>sarabande<\/em> para pareja danzada en la \u00f3pera <em>Iss\u00e9<\/em> de Andr\u00e9 Cardinal Destouches. (Gaudreau, 1712: 33).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Figura 2: <em>Sarabande \u00e0 deux danc\u00e9e par Mr. Dumoulin l\u2019ain\u00e9 et Mlle. Chaillou al\u2019opera dyss\u00e9<\/em>.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revista.enmodoflamenco.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Fig.-2.jpg\u00bb title_text=\u00bbFig. 2&#8243; align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-54px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-64px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb46px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-39px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb|1px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-28px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb3px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: small;\"><strong>Gaudrau, Michel. <em>Nouveau recu\u0308eil de dance de bal et celle de ballet. <\/em>Paris, 1712.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>En 1625 cuatro bailarines ataviados a la moda espa\u00f1ola danzaron de modo muy gesticulante, a tenor de la imagen que nos aporta Daniel Rabel, una <em>sarabande<\/em> en el trascurso de un Ballet de Cour, <em>La Douairi\u00e8re de Billebahaut, <\/em>estrenado en el Louvre y posteriormente en el H\u00f4tel de la ville de Par\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Figura 3: <em>Danseurs de sarabande, quatre figures.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revista.enmodoflamenco.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Fig.-3.jpg\u00bb title_text=\u00bbFig. 3&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-240px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-64px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb46px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-39px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb|1px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-28px||-39px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: small;\"><strong>Rabel, Daniel (1626). Paris, Mus\u00e9e du Louvre, D. A. G. INV 32647 recto-folio 46.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Por su parte, el impresor galo Nicolas Bonnard edit\u00f3 dos estampas con la figura de un<em> <\/em>castellano y castellana danzando en la \u00d3pera de Par\u00eds. La actriz-bailarina, que porta casta\u00f1uelas en sus manos y cuya postura corporal es muy semejante a la del caballero danzando la <em>sarabande<\/em>, probablemente particip\u00f3 en la \u00f3pera de Lully y Quinault <em>Amadis de Gaule<\/em>, estrenada en Par\u00eds en 1648.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Figura 4: <em>Castillan dansant la Sarabande \u00e0 l\u2019Opera. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revista.enmodoflamenco.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Fig.-4.jpg\u00bb title_text=\u00bbFig. 4&#8243; align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-64px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb46px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-39px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb|1px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-28px||-34px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: small;\"><strong>Bonnard, Nicolas (1637-1718). Colecci\u00f3n de The Pierpont Morgan Library, N. York.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Esta danza puede ser representada incluso con connotaciones sat\u00edrico-jocosas. En el pr\u00f3ximo ejemplo se observa a cada lado de un cuadrado, dos nobles espa\u00f1oles, Don Alonso d\u2019Ovieda y Don Lucas de Matatoros, fumando largas pipas y levantando sus espadas hacia arriba de forma burlesca. Los voluminosos lazos que adornan sus rodillas y las plumas de sus sombreros a\u00f1aden a la escena c\u00f3mica el baile de la zarabanda. Junto con la imagen aparece al final el siguiente texto: \u201cHar\u00e1n aparecer los dos afectos en la danza, ora con pasos graves, ora con alegre Zarabanda batiendo con mucha vivacidad las casta\u00f1uelas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Figura 5: <em>Il Tabacco <\/em>(1650).<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revista.enmodoflamenco.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Fig.-5.jpg\u00bb title_text=\u00bbFig. 5&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-64px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb46px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-39px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb|1px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-28px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb|11px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: small;\"><strong>\u00a0Borgonio, Giovanni Tommaso (1620 -1683). Turin, Bibl. Nazionale, Ris. Q. v. 59, f 22.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>En Francia, la zarabanda sufri\u00f3 una progresiva ralentizaci\u00f3n del tempo, que llega a convertirse en majestuoso, asumiendo el ritmo una caracter\u00edstica acentuaci\u00f3n del segundo tiempo del comp\u00e1s, algo que tambi\u00e9n sucede en la contempor\u00e1nea <em>chaconne<\/em>, <em>passacaille<\/em> y <em>folie<\/em>. En este sentido, se conserva en Par\u00eds un manuscrito con la signatura F:Pn Vm7 3555<strong> <\/strong>que incluye <em>Les folies d\u2019Espagne en sarabande<\/em>. Asimismo, el maestro de danza alem\u00e1n Gottfried Taubert en <em>Der rechtschaffene Tanzlehrer<\/em>, describ\u00eda la melod\u00eda de la fol\u00eda como \u201cla m\u00e1s famosa de todas las melod\u00edas de la zarabanda\u201d (Tauber, 1717). En la siguiente ilustraci\u00f3n puede observarse unas fol\u00edas puestas en coreograf\u00eda por Feuillet, en donde quedan plasmadas gracias a la notaci\u00f3n los pasos, trayectorias espaciales, movimientos de brazos y acompa\u00f1amiento de casta\u00f1uelas, siendo uno de los ejemplos m\u00e1s completos conservados de descripci\u00f3n de una fol\u00eda danzada (Feuillet,<em> <\/em>1700: 102).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Figura 6: <em>Folies d\u2019Espagne.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revista.enmodoflamenco.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Fig.-6.jpg\u00bb title_text=\u00bbFig. 6&#8243; align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb min_height=\u00bb711px\u00bb custom_margin=\u00bb-116px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-64px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb46px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-39px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb|1px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-28px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb|11px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: small;\"><strong>Feuillet, Raoul-Auger<em>. Chor\u00e9graphie ou l&#8217;art d&#8217;\u00e9crire la danse<\/em>. Paris, 1700.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Gregorio Lambranzi en su <em>Nuova e curiosa scuola de Balli theatrali<\/em>, escribe sobre la zarabanda:<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#050505&#8243; text_font_size=\u00bb16px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb75%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><span style=\"font-size: small;\">Con respecto a la manera de danzar, tratar\u00e9 de mostrar en lo que sea necesario, qu\u00e9 clase de pasos deben usarse para cada figura. Pero no es mi intenci\u00f3n obligar a nadie a que siga mi m\u00e9todo. Yo m\u00e1s bien dejar\u00e9 a cada danzar\u00edn la libertad de aplicarlo a su discreci\u00f3n. Comienza la zarabanda con un coup\u00e9, al que siguen los pas tomb\u00e9s, sison y bour\u00e9; todo lo que falta de esta zarabanda puede ejecutarlo el danzar\u00edn como le plazca (Lambranzi, 1716: 1-2).<\/span><\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#070707&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><strong>Figura 7: <em>Sarabande.<\/em><\/strong><\/p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revista.enmodoflamenco.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Fig.-7.jpg\u00bb title_text=\u00bbFig. 7&#8243; align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-28px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb|11px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">\u00a0Lambranzi, Gregorio: <\/span><em><span style=\"font-size: small;\">Neue und Curieuse Theatralische Tantz &#8211; Schul.<\/span> <\/em><\/strong><span style=\"font-size: small;\"><strong>Nuremberg, J. J. Wolrab, 1716.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, pese a su prohibici\u00f3n, continu\u00f3 siendo cultivada durante el siglo XVII, adjudic\u00e1ndole los te\u00f3ricos un tempo veloz. Diversos tratadistas espa\u00f1oles (fundamentalmente de arpa o guitarra) escribieron sobre ella, distinguiendo la \u201dzarabanda espa\u00f1ola\u201d de la \u201czarabanda francesa\u201d como Gaspar Sanz (<em>Instrucci\u00f3n de m\u00fasica sobre la guitarra espa\u00f1ola,<\/em> 1674: 22, 28, 30, 34, 51), Lucas Ruiz de Ribayaz (<em>Luz y norte musical,<\/em> 1677: 67, 81, 125), Luis Brice\u00f1o (<em>M\u00e9todo<\/em> <em>mui facil\u00edssimo para aprender a ta\u00f1er la guitarra a lo espa\u00f1ol<\/em>, 1626: 7v, 13r, 14r), y Antonio Mart\u00edn y Coll (<em>Flores de m\u00fasica, <\/em>1706: 88 y <em>Huerto ameno,<\/em> 1709: 202, 206). De modo similar, Santiago de Murcia en su obra <em>Passacalles y obras de guitarra por todos los tonos naturales y accidentales <\/em>titula varias composiciones para guitarra \u201cZarabanda despacio\u201d (Murcia, 1732: 52v, 70v, 80, 84v, 92, 100, 106, 112, 117, 123, 127).<\/p>\n<p><strong>La \u201cpost- zarabanda\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de la Zarabanda Barroca <\/strong><\/p>\n<p>Al zorongo, el ole, la cachucha y otros bailes, Cair\u00f3n los considera copias de otras danzas m\u00e1s antiguas denomin\u00e1ndolos \u201czarabandas continuadas\u201d. Matiza que \u201cse bailan al capricho del maestro\u201d sin necesidad de estudio o reglas, motivo por el que emite un juicio de rechazo, mezclando al parecer criterios t\u00e9cnicos y personales.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#050505&#8243; text_font_size=\u00bb16px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb75%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><span style=\"font-size: small;\">Son tan sencillos y de tan poca dificultad, que una mujer, aunque jam\u00e1s haya bailado en su vida un paso de danza, ni sepa lo que ella es, basta que tenga un poco de gracia natural, para que inmediatamente sin dificultad pueda aprender en pocas lecciones cualquiera de los referidos bailes (Cair\u00f3n, 1820: 101-102).<\/span><\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#000000&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Rechazo que apostilla con otra cita interesante:<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-21px|auto|18px|auto||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb16px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb75%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><span style=\"font-size: small;\">No constan [\u2026] m\u00e1s que de media docena de movimientos (que ni siquiera se deben llamar pasos), unos rastreros y otros retorcidos que\u00a0 no sirven sino para deshacer lo que el estudio y las verdaderas reglas del baile mandan [\u2026]. Ninguno cuya idea fuese la de dedicarse al baile deber\u00eda perder su tiempo en aprender semejantes bagatelas (Cair\u00f3n, 1820: 102).<\/span><\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-64px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb31px||7px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb min_height=\u00bb457.2px\u00bb custom_margin=\u00bb-31px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb0px||25px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Muy distinta fue la opini\u00f3n de Carlo Blasis, maestro y core\u00f3grafo italiano de principios del siglo XIX. Aunque en uno de sus tratados, <em>Manuel complet de la Danse<\/em> publicado en Paris en 1830, rese\u00f1a la importancia que a\u00fan conservaban el fandango y el bolero por esos a\u00f1os, lo interesante es que adem\u00e1s de analizar las danzas espa\u00f1olas a solo como grupo de entidad propia, lo considera el m\u00e1s caracter\u00edstico de la \u00e9poca. No solo no las detesta, sino que se prodiga en alabanzas: las ve originales, variadas, elegantes: \u201cil y a peu de danses \u00e9trang\u00e8res qu\u2019on puisse y comparer\u201d (Blasis, 1830: 35). Resalta el gusto y gracia con que vest\u00edan y actuaban las bailarinas espa\u00f1olas, a las que considera en esto insuperables, de fisonom\u00eda llamativa, de mirada expresiva\u2026Todo en ellas, concluye, atra\u00eda al espectador. En cuanto a danzas espec\u00edficas, dedica unas l\u00edneas a la cachucha, la guaracha, el zapateado, el zorongo y el tr\u00edpili tr\u00e1pala (todas, excepto la cachucha, del siglo XVIII). Dos coinciden con las nombradas por Cair\u00f3n como \u201czarabanda continuada\u201d: el zorongo y la cachucha. De esta \u00faltima observa que era danzada por un hombre o una mujer sola, aunque se adecua mejor a la mujer (Berlanga, 2017: 182-84).<\/p>\n<p>Soriano Fuertes coincide con Cair\u00f3n en que posibles herederos de la antigua zarabanda pueden ser el zorongo, el ole y la cachucha. En su <em>Historia de la M\u00fasica Espa\u00f1ola<\/em> declara:<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb16px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb75%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><span style=\"font-size: small;\">En el bolero se encontrar\u00e1 el paso de la chacona y el bureo; y en el ole se hallar\u00e1 igualmente los de la zarabanda y la jacarandina. El c\u00e9lebre baile de la zarabanda que no es m\u00e1s que el ole de nuestros d\u00edas se introdujo en Espa\u00f1a en tiempos de Felipe II tomando el nombre de su inventora, como sucedi\u00f3 con los bailes de igual clase llamados de Ant\u00f3n Pintado, la Chacona y Juan Redondo (Soriano Fuertes, 1850: 186).<\/span><\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb50px||36px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><strong>Figuras 8 y 9: <em>Mariana M\u00e1rquez bailando el Zorongo<\/em>. <em>Fanny Elssler dancing the Cachucha.<\/em><\/strong><\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb min_height=\u00bb823.2px\u00bb custom_margin=\u00bb-51px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb||29px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row column_structure=\u00bb1_2,1_2&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-49px|auto||auto||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb1_2&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revista.enmodoflamenco.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Fig.-8.jpg\u00bb title_text=\u00bbFig. 8&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#383838&#8243; text_font_size=\u00bb12px\u00bb transform_translate=\u00bb-64px|-8px\u00bb transform_translate_linked=\u00bboff\u00bb text_orientation=\u00bbcenter\u00bb width=\u00bb83%\u00bb module_alignment=\u00bbright\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><i><strong>Figura 8<\/strong>: Mariana M\u00e1rquez bailando el Zorongo. <\/i>Lorenzo Barrutia (ca. 1795). BNE, Bellas Artes, 400068.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][et_pb_column type=\u00bb1_2&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revista.enmodoflamenco.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Fig.-9.jpg\u00bb title_text=\u00bbFig. 9&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb transform_translate=\u00bb-4px|-23px\u00bb transform_scale=\u00bb92%|92%\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#383838&#8243; text_font_size=\u00bb12px\u00bb transform_translate=\u00bb27px|-58px\u00bb transform_translate_linked=\u00bboff\u00bb text_orientation=\u00bbcenter\u00bb width=\u00bb87%\u00bb module_alignment=\u00bbleft\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<p><i><strong>Figura 9<\/strong>: Fanny Elssler dancing the Cachucha. <\/i>New York Public Library (1836).<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><span style=\"font-size: small;\">Barrutia, Lorenzo (ca. 1795). BNE, Bellas Artes, 400068. New York Public Library (1836).<\/span><\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb42px||44px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-43px|auto|-22px|auto||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Tambi\u00e9n en <em>Escenas andaluzas<\/em>, Seraf\u00edn Est\u00e9banez Calder\u00f3n afirma que la Jacarandina y la zarabanda son hoy el ole y la tirana:<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb16px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb75%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><span style=\"font-size: small;\">La Jacarandina y la Zarabanda (verdadera danza morisca) famosas ambas por su desenfado, son hoy el Ole y la Tirana, y aun la tonada de la Zarabanda se ta\u00f1e y canta pura y primitivamente en muchas partes de Espa\u00f1a, que de tiempo en cuando la resucitan agradablemente los trovadores de esquina [\u2026]. Entre mis trebejos (sic.) y papelorios viejos conservo la m\u00fasica y solfa de todos o la mayor parte de estos bailes. Cosa bien curiosa, por cierto, y a fe que oyendo aquellos compases y compar\u00e1ndolos con los bailes del d\u00eda, y ajust\u00e1ndoles los pasos y mudanzas que pudieran convenirles, con algo del primor y mucha de sagacidad, f\u00e1cilmente se podr\u00edan restaurar muchas de aquellas danzas y bailes a su pr\u00edstino estado, graciosa desenvoltura y picante desasosiego (Est\u00e9banez Calder\u00f3n, 1847).<\/span><\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-27px||-25px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-28px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>La zarabanda es igualmente aludida en el g\u00e9nero denominado tonadilla esc\u00e9nica que domin\u00f3 la segunda mitad del siglo XVIII en Espa\u00f1a. Faustino N\u00fa\u00f1ez menciona algunas tonadillas que contienen citas de este tipo de zarabandas (N\u00fa\u00f1ez, 2008: 231-32):<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-16px|auto||auto||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb16px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb75%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><span style=\"font-size: small;\">Luis Mis\u00f3n. <em>Los molineros<\/em>, Sainete, 1762, Vailete: \u201cChis chis chis vaya vaya la Zaranda chis chis\u2026chis chis suene la sonaja\u2026chis chis buena bata zarabanda suene el sonezillo y siga la danza\u2026\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Antonio Rosales. <em>La folla<\/em>, Fin de fiesta, 1755, Allegro 6\/8 (a Duo): \u201cY aqu\u00ed se\u00f1ores esta tonada acaba, con los favores de las palmadas\u2026que esta es la zarabi zarabanda\u2026\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Pablo Esteve. <em>Los celos de la carta<\/em>, Tonadilla a d\u00fao, 1765, Allegretto 6\/8 (ritornelo): \u201cLa mona de mi vida tiene una carta, aqu\u00ed viene a leerla quiero escucharla, arr\u00edmome aqu\u00ed, esc\u00f3ndome aqu\u00ed, atisbo de aqu\u00ed, y si me la pegar\u00e9, que zarabanda\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Blas de Laserna. <em>El maestro de guitarra<\/em>, Tonadilla a d\u00fao, 1801, Parola: \u201c\u2026gracia de la Janda, cuanto va que entre los dos ha de andar la zarabanda\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Blas de Laserna. <em>Qu\u00e9 de temores, qu\u00e9 de recelos<\/em>\u2026, Tonadilla a solo, 1775, Andantino (descripci\u00f3n del teatro): \u201c\u2026la luneta es primer m\u00f3vil que mueve la zarabanda, en diciendo bravo es bueno, es haciendo gestos maula\u201d.<\/span><\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-35px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>En la m\u00fasica tradicional andaluza la zarabanda, como cualquier otro g\u00e9nero, no desapareci\u00f3, sino que sus elementos rectores se disolvieron en otros estilos, como puede ser el zarandillo, este a su vez en fandangos y jaleos, que finalmente dieron vida a la sole\u00e1. Faustino N\u00fa\u00f1ez considera el zarandillo heredero de la zarabanda, cantada sobre las letras: \u201cZarandillo, andillo, zarandillo, andillo, andar\u201d, se\u00f1alando el hecho de que comparten la hemiola es decir, la alternancia de un metro binario con uno ternario (N\u00fa\u00f1ez, 2008: 230).<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre ambos bailes tambi\u00e9n es mencionada por Castro Buend\u00eda en su art\u00edculo sobre las conexiones de la m\u00fasica africana con el flamenco. De la popularidad en su tiempo del citado zarandillo o copla de la zangarilleja, da fe el <em>Diccionario de Autoridades<\/em> (1739), que lo refiere como \u201ccopla vulgar\u201d y en cuya respectiva entrada incluye, curiosamente, el texto del tono de la j\u00e1cara con una variante en su primer verso:<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb16px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb75%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><span style=\"font-size: small;\">Zangarilleja, la muchacha o moza puerca y mal vestida, que anda vagando [\u2026] A la fuente va por agua \/ la zangarilleja \/ a los ca\u00f1os del peral \/ zarandillo andar (Castro Buend\u00eda, 2020: 88).<\/span><\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-50px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-55px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>A continuaci\u00f3n, varios ejemplos de zarandillo recogidos en tonadillas esc\u00e9nicas (N\u00fa\u00f1ez, 2008: 230-31):<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-17px|auto||auto||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb16px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb75%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><span style=\"font-size: small;\">Blas de Laserna. <em>La sinceridad de los payos<\/em>, Tonadilla a tres, 1781, Canci\u00f3n paya 2\/4\u2026\u201cay andar andillo, ay andillo andar, ay andar andar, vamos caminando para mi lugar\u201d.\u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Pablo Esteve. <em>Los novios y la maja<\/em>, Tonadilla a tres, 1784, Allegro 3\/4 (sale la maja, baila): \u201czarandillo, andillo y andillo, zarandillo, andillo y andar, un corazoncito tengo tan amable y jovial\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Pablo Esteve. <em>El tahonero y la sobrina<\/em>, Tonadilla general, sin fecha, Allegro 3\/8: Bailan: \u201c\u2026zarandillo andillo andar\u2026\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">An\u00f3nimo. <em>La noche de San Juan<\/em>, Tonadilla a solo, sin fecha, Allegreto 3\/4 (seguidillas): \u201cAndar andillo, que es la sal de las sales el estribillo\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">An\u00f3nimo. <em>La falsa italiana<\/em>, Sainete sin fecha,<strong> <\/strong>Allegretto de la Sra. Polonia: \u201cEsta noche que viene del se\u00f1or San Juan, me llevar\u00e1 mi Paco por ah\u00ed a rondar, turr\u00f3n, que maja que ir\u00e9 jalea, con mi delantal, melcocha, puestecita ans\u00ed, pues diciendo con sal, a todos los que encuentre, el nuevo refr\u00e1n: andar andillo, que es la sal de las sales el estribillo\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Pablo Esteve. <em>El antojo de Garrido<\/em>, Tonadilla a tres, 1781, Allegretto 6\/8: \u201cPor si me muero en esta ausencia, en mi testamento mando, que en la cazuela han de enterrarme, metido en un contrabajo (baila) (voz delgada) que con mi zarandero y andero y andar\u2026\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Pablo Esteve. <em>Las delicias del Prado<\/em>, Tonadilla general, 1777, Allegretto 3\/8: La Borda: \u201c\u2026zarango andango, zarango andar, que a quien la pega suelen andar\u2026\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Blas de Laserna, <em>El gitano celoso<\/em>, Tonadilla a d\u00fao, sin fecha,<strong> <\/strong>Allegro 3\/8: \u201c\u2026tirantana nina tirantana na, y olita y olita olita y ol\u00e1\u2026.zarango aranguero, zarango arang\u00e1n olita\u2026eres la chusca m\u00e1s resalada que el mar\u201d.<\/span><\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-51px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-28px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb86%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Finalmente, la zarabanda tambi\u00e9n atrajo la atenci\u00f3n a compositores de los siglos XIX y XX, respondiendo a la fascinaci\u00f3n que experimentan estos periodos por las m\u00fasicas del pasado. Citemos algunos de ellos.<\/p>\n<p>Debussy incluye una en su suite <em>Pour le piano<\/em> L. 95, compuesta entre 1894 y 1901, editada por B\u00e4renreiter en 2018. Por su parte, Satie compuso <em>Trois Sarabandes<\/em> para piano compuestas en 1887. En el \u00e1mbito anglosaj\u00f3n, Vaughan Williams cita la zarabanda en su <em>Concerto Grosso<\/em> (1950) y en <em>Job: A Masque for Dancing<\/em>, Ballet en un acto fechado en 1931. Benjamin Britten incluye como tercer movimiento una \u201cSentimental Sarabande\u201d en su <em>Simple Symphony<\/em> Op. 4 para orquesta de cuerda o cuarteto compuesta entre 1933 y 1934. Tambi\u00e9n disponemos de ejemplos de zarabanda en compositores espa\u00f1oles como Pedro Tintorer, a quien se debe la <em>Zarabanda de Felipe IV<\/em> (1889) ubicada en la BNE, Sala Barbieri, signatura MP\/273931 o Ruperto Chap\u00ed creador de una zarabanda para tr\u00edo de cuerda (\u00bf1878?) (BNE, signatura M. CHAP\u00cd\/81\/17), su Hoja de Album <em>Zarabanda para piano<\/em> o la incluida en la \u00f3pera en tres actos <em>Margarita la Tornera<\/em> (\u201cCoro y Zarabanda\u201d, Acto Segundo, Cuadro I).<\/p>\n<p>El desarrollo de esta tipolog\u00eda de zarabandas excede el presente trabajo quedando pendiente su estudio y an\u00e1lisis para futuras investigaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Figura 10: <em>Zarabanda. Lento expresivo.<\/em><\/strong><\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-62px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-50px|auto||auto||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revista.enmodoflamenco.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Fig.-10.jpg\u00bb title_text=\u00bbFig. 10&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-64px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb46px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-39px|auto||auto||\u00bb custom_padding=\u00bb|1px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-28px||14px|||\u00bb custom_padding=\u00bb|11px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#020202&#8243; text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb width=\u00bb85%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb-28px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb|11px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: small;\"><strong>Chap\u00ed, Ruperto (ca. 1878). <em>Zarabanda para tr\u00edo de cuerda<\/em>. BNE, M. CHAP\u00cd\/81\/17.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>Ep\u00edlogo<\/strong><\/p>\n<p>De baile fren\u00e9tico y prohibido a danza majestuosa y cortesana, la zarabanda goz\u00f3 de gran popularidad a lo largo de su dilatada vida. Aunque su origen es, hoy en d\u00eda, incierto, probablemente fue introducida en Francia y por ende en toda Europa, a trav\u00e9s de Espa\u00f1a, siendo este pa\u00eds el cauce que propici\u00f3 su expansi\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar de disponer de numerosa documentaci\u00f3n de variada \u00edndole y haber sido objeto de estudio por parte de investigadores de prestigio, la zarabanda sigue encerrando enigmas. En los \u00faltimos tiempos, el music\u00f3logo \u00c1lvaro Torrente ha aportado informaci\u00f3n relevante sobre esta danza. Su tesis, avalada por escritos recientemente encontrados, defiende que la referencia m\u00e1s antigua conocida hasta el momento donde figura la palabra \u201czarabanda\u201d no es el poema <em>Vida y tiempo de Maricasta\u00f1a<\/em>, ya que \u00e9ste no est\u00e1 fechado en 1539 ni tiene nada que ver con Panam\u00e1 sino el proceso contra Pedro de Trejo en M\u00e9xico en 1569 (Torrente, 2023: 267-68). En cuanto a la famosa prohibici\u00f3n de esta danza por la Sala de Alcaldes, Torrente afirma que fue con fecha de 3 de agosto de 1585 &#8211; y no 1583, como se pensaba &#8211; desmontando as\u00ed unas afirmaciones consideradas incuestionables hasta entonces (Torrente, 2020: 537).<\/p>\n<p>Se desconocen tambi\u00e9n, hasta el momento, coreograf\u00edas de la zarabanda primigenia, a pesar de conservarse un <em>corpus<\/em> considerable de piezas musicales y teatrales. Dicho prototipo es cercano a otras danzas coet\u00e1neas como la fol\u00eda o la x\u00e1cara, de las que afortunadamente s\u00ed se dispone de datos valiosos para su reconstrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde esta forma de danza-baile hasta la zarabanda tard\u00eda o <em>sarabande<\/em>, surgen a lo largo del siglo XVII formas h\u00edbridas, que comparten caracter\u00edsticas de ambos modelos, al mismo tiempo que empieza a cristalizar una zarabanda \u201cgrave\u201d que se impone definitivamente en el siglo pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p>Asimismo, es importante poner en valor las relaciones que surgen entre esta danza y otros bailes espa\u00f1oles de la segunda mitad del siglo XVIII y XIX provenientes de la m\u00fasica tradicional andaluza y precedentes del flamenco. De esta manera, algunos de los rasgos inherentes de la zarabanda se mantuvieron en fandangos, oles, zorongos y jaleos, apareciendo incluso m\u00e1s tarde en canti\u00f1as y soleares. Por ejemplo, la m\u00e9trica caracter\u00edstica de la zarabanda, la hemiola, es la que usan estilos como la petenera, guajira o el punto cubano.<\/p>\n<p>Con respecto a la recepci\u00f3n de la zarabanda en los repertorios de grandes compositores de los siglos XIX y XX es necesario advertir que se trata de un aspecto poco abordado en el campo de la musicolog\u00eda contempor\u00e1nea y que requiere de mayor atenci\u00f3n por parte de los investigadores actuales, surgiendo a priori las siguientes cuestiones: \u00bfqu\u00e9 queda de las tipolog\u00edas anteriores y qu\u00e9 elementos nuevos se incorporan?<\/p>\n<p>Por todo ello, y debido a la naturaleza intrincada de la zarabanda, resulta indispensable profundizar en los procesos de transformaci\u00f3n, intercambio cultural y asimilaci\u00f3n que experiment\u00f3 esta danza objeto de estudio. Fuentes coreogr\u00e1ficas junto con otras de diversa naturaleza &#8211; hist\u00f3ricas, literarias, musicales e iconogr\u00e1ficas- son de obligada consulta junto con documentos escritos, sonoros o visuales aportados por estudiosos especialistas, referentes en la materia.<\/p>\n<p><strong> <\/strong>S\u00f3lo as\u00ed, desde un enfoque pluridisciplinar, puede avanzarse en la compleja tarea de recreaci\u00f3n musical, teatral y coreogr\u00e1fica de una de las danzas m\u00e1s afamadas cuya existencia abarc\u00f3 casi tres centurias y que logr\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 del siglo XVIII seguir estando presente en los repertorios espa\u00f1oles, europeos y americanos.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-98px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_toggle title=\u00bbAnexo\u00bb closed_toggle_text_color=\u00bb#020202&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb body_text_align=\u00bbjustify\u00bb body_text_color=\u00bb#3f3f3f\u00bb body_font_size=\u00bb16px\u00bb body_line_height=\u00bb1.4em\u00bb border_width_right=\u00bb0px\u00bb border_width_left=\u00bb0px\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>La zarabanda es con frecuencia citada en la mayor\u00eda de los diccionarios de m\u00fasica y danza, as\u00ed como en los principales tratados musicales y coreogr\u00e1ficos del barroco. En estos documentos, se alude a las cualidades de sus movimientos (corporales y espaciales), sus or\u00edgenes hist\u00f3ricos, as\u00ed como las pr\u00e1cticas musicales que la acompa\u00f1aban. He aqu\u00ed algunos ejemplos. (Nota: Traducci\u00f3n de la autora).<\/p>\n<p><strong>Sebasti\u00e1n de Covarrubias. <em>Tesoro de la lengua castellana o espa\u00f1ola <\/em><\/strong>(Madrid, 1611: 165).<\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Baile bien conocido en estos tiempos si no le hubiera desprivado su prima la chacona. Es alegre y lascivo, porque se hace con meneos del cuerpo descompuestos. Usose en Roma en tiempo de Marcial y fueron autores de \u00e9l los de C\u00e1diz y bail\u00e1banle mujeres p\u00fablicamente en los teatros.<\/span><\/p>\n<p>Coreogr\u00e1ficamente, seg\u00fan Covarrubias, aunque los danzantes \u201cse mueven con todas las partes del cuerpo, los brazos hacen los m\u00e1s ademanes, sonando las casta\u00f1uelas\u201d \u00b7 Deb\u00eda de tener un car\u00e1cter circular, seg\u00fan se desprende del testimonio de Covarrubias, que se\u00f1ala que quien baila zarabanda \u201ccierne con el cuerpo a una parte y a otra, y va rodeando el teatro o lugar donde baila, poniendo casi en condici\u00f3n a los que la miran de imitar sus movimientos, y salir a bailar\u201d.<\/p>\n<p><strong>Fran\u00e7ois-Antoine Pomey,<\/strong> jesuita lexic\u00f3grafo y latinista franc\u00e9s, en su <strong><em>Description d\u2019une Sarabande dans\u00e9e. Dictionaire Royal Augment\u00e9<\/em> <\/strong>(Lyon, 1671, 1716: 20), aporta una detallada descripci\u00f3n desglosada en nueve puntos de un bailar\u00edn danzando una <em>sarabande<\/em>. Alusiones a aspectos musicales, coreogr\u00e1ficos y gestuales otorgan a este documento una extraordinaria importancia.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Al principio bailaba con una gracia absolutamente encantadora, con un aire serio y circunspecto, con un ritmo igual y lento y de forma tan noble, bella, libre y f\u00e1cil que ten\u00eda toda la majestad de un rey e inspiraba tal respeto que daba placer. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Despu\u00e9s elev\u00e1ndose con m\u00e1s disposici\u00f3n, y subiendo sus brazos a la mitad de la altura y extendi\u00e9ndolos en parte, interpret\u00f3 los m\u00e1s bellos pasos que jam\u00e1s se inventaron en la danza. A veces se deslizaba imperceptiblemente con un movimiento apenas aparente de sus pies y piernas y parec\u00eda deslizar m\u00e1s que dar un paso. A veces con el sentido del tiempo m\u00e1s bello del mundo, permanec\u00eda suspendido, inm\u00f3vil y mitad inclinado a un lado con un pie en el aire; y entonces para compensar la unidad r\u00edtmica que hab\u00eda pasado, lo hac\u00eda con otra unidad m\u00e1s\u00a0 precipitada y casi volaba, tan r\u00e1pido era su movimiento. A veces avanzaba con saltos peque\u00f1os, a veces iba atr\u00e1s con grandes pasos que, aunque cuidadosamente planeados parec\u00edan ser hechos espont\u00e1neamente. A veces para agradar a los presentes, giraba a la derecha, otras a la izquierda; y cuando \u00e9l alcanzaba la mitad del espacio vac\u00edo hac\u00eda una pirueta tan r\u00e1pidamente\u00a0 que el ojo no pod\u00eda seguirla. Algunas veces deja pasar una unidad r\u00edtmica completa sin moverse, como una estatua y entonces partiendo como una flecha estar al otro extremo de la sala antes de que nadie tuviera tiempo de darse cuenta de que se hab\u00eda ido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Pero todo esto no es nada comparado con lo que se observa cuando esta galante persona empieza a expresar las emociones de su alma a trav\u00e9s de los movimientos de su cuerpo y los refleja en su cara, sus ojos, sus pasos y todas sus acciones. A veces dirig\u00eda miradas l\u00e1nguidas y apasionadas que duran una lenta y l\u00e1nguida unidad r\u00edtmica y entonces, dej\u00e1ndose llevar, vuelve sus ojos como si quisiera esconder su pasi\u00f3n; y con un movimiento m\u00e1s precipitado arrebata la gracia que antes hab\u00eda otorgado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Algunas veces expresaba c\u00f3lera con una unidad r\u00edtmica impetuosa y turbulenta y entonces, evocando una pasi\u00f3n m\u00e1s dulce por movimientos m\u00e1s moderados, se le ve suspirar, entreabrir sus ojos l\u00e1nguidamente y por ciertos movimientos sinuosos de los brazos y del cuerpo, disjuntos y apasionados, le hizo aparecer tan admirable y tan encantador que gracias a esta danza gan\u00f3 muchos corazones y atrajo al p\u00fablico.<\/span><\/p>\n<p><strong>Marie Catherine D\u2019Aulnoy<\/strong> en su <strong><em>Relation de voyage d\u2019Espagne<\/em><\/strong>, impresa en La Haya en 1691, escribi\u00f3 haberla presenciado en el teatro como danza de mujer en la que las casta\u00f1uelas o palillos jugaban un papel central.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Los entreactos estaban mezclados con danzas al son de arpas y de guitarras. Las comediantas llevaban casta\u00f1uelas y un sombrerito; es la costumbre cuando bailan; y cuando es la zarabanda [\u2026] mueven demasiado sus brazos, pasan a menudo la mano sobre su sombrero y sobre su rostro, con una cierta gracia [\u2026]; tocan admirablemente bien las casta\u00f1uelas (D\u2019Aulnoy, 1691: 56).<\/span><\/p>\n<p><strong>James Talbot. <em>Manuscript notes <\/em><\/strong>(Oxford, ca. 1690): \u201cSuave apasionado movimiento apto para mover las pasiones y no perturbar la tranquilidad de la mente\u201d.<\/p>\n<p><strong>Sebastien de Brossard. <em>Dictionnaire de Musique <\/em><\/strong>(Paris, 1703. London, 1740 : 208): \u201cVer <em>Minuetto y Motto<\/em>. La <em>sarabande <\/em>es esencialmente solo un minueto cuyo tempo es grave, lento, serio\u201d.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Composici\u00f3n musical escrita siempre en comp\u00e1s ternario, y en realidad no m\u00e1s que un <em>minuet<\/em>; cuyos movimientos son fluidos y serios. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Tambi\u00e9n es una danza con el mismo comp\u00e1s, que usualmente termina cuando la mano que marca el pulso est\u00e1 arriba, lo que la distingue de una <em>courant<\/em>, la cual acaba cuando la mano que marca el pulso desciende, y por lo dem\u00e1s es muy parecida a un minuet. VER MINUET. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00a0Se cree que la <em>Saraband<\/em> procede de los Sarracenos, al igual que la <em>Chacone<\/em>. VER CHACONE.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00a0Tom\u00f3 su nombre de acuerdo a algunos autores de un comediante llamado Sarabandi, quien la bail\u00f3 por primera vez en Francia. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00a0 Otros la derivan del espa\u00f1ol <em>Sara a Ball<\/em>; por lo general se danzaba al son de la guitarra, o casta\u00f1uelas.<\/span><\/p>\n<p><strong><em>Diccionario de Autoridades <\/em><\/strong>en l\u00ednea (Tomo VI, 1739).<strong> \u201cTa\u00f1ido y danza viva, y alegre, que se hace con repetidos movimientos del cuerpo poco modestos\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Johann Mattheson. <em>Der Vollkommene Capellmeister <\/em><\/strong>(Hamburg, 1739: 230).<\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Llegamos a la <em>sarabande<\/em> con sus caracter\u00edsticas de canto, ejecuci\u00f3n y baile. La \u00fanica pasi\u00f3n que expresa es la de ambici\u00f3n. Sin embargo, se encuentran entre ellas especies m\u00e1s elevadas. Entonces la<em> sarabande<\/em> bailada aparece en un estado m\u00e1s selecto y por ello mucho m\u00e1s pomposa que las otras, pues no permite notas r\u00e1pidas, ya que la grandeza las aborrece y su severidad se mantiene.<\/span><\/p>\n<p><strong>Johann Joachim Quantz. <em>Versuch <\/em><\/strong>(Berlin, 1752. Breslau, 1780: 270).<\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">La <em>entr\u00e9e<\/em>, la <em>loure<\/em> y la <em>courante<\/em> son tocadas majestuosamente, y el arco se separa en cada negra, tanto si tiene puntillo como si no. Hay un pulso por cada negra. Una <em>sarabande<\/em> tiene el mismo movimiento, pero es interpretada con una ejecuci\u00f3n algo m\u00e1s agradable. El mismo tempo que la <em>entr\u00e9e<\/em>, la<em> loure<\/em> y la <em>courante <\/em>pero con expresi\u00f3n m\u00e1s halag\u00fce\u00f1a<\/span>.<\/p>\n<p><strong>Jean- Jacques Rousseau. <em>Dictionnaire de Musique <\/em><\/strong>(Paris, 1768 : 431).<\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Aire de danza grave, que lleva el mismo nombre, el cual parece venir de Espa\u00f1a, y se danza a veces con casta\u00f1uelas. Esta danza no est\u00e1 m\u00e1s en uso salvo en alguna antigua \u00f3pera francesa. El aire de la <em>sarabande<\/em> se marca a tres tiempos lentos.<\/span><\/p>\n<p><strong>Charles Compan. <em>Dicctionaire de Danse <\/em><\/strong>(Paris, 1787: 346).<\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Especie de Danza grave, que parece venir de Espa\u00f1a. Se danzaba anteriormente con casta\u00f1uelas. La <em>Sarabande, <\/em>en realidad, no es m\u00e1s que un <em>Menuet <\/em>cuyo movimiento es grave, lento y serio. M. des Yveteaux, que muri\u00f3 en Paris a la edad de m\u00e1s de 80 a\u00f1os, hizo tocar una <em>Sarabande<\/em>, para que, seg\u00fan dijo, entregara su alma m\u00e1s dulcemente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Se llama as\u00ed, seg\u00fan algunos, por una actriz llamada, <em>Sarabanda<\/em>, que fue la primera en bailarla en Francia. Seg\u00fan otros, la <em>Sarabande<\/em> proced\u00eda de los Sarracenos, al igual que la <em>Chaconne.<\/em> Otros, finalmente, creen que este nombre proviene de <em>Sarao<\/em> que, en espa\u00f1ol, significa \u201cBaile\u201d. Se suele bailar en Espa\u00f1a al son de la guitarra.<\/span><\/p>\n<p><strong>Antonio Cairon. <em>Compendio de las principales reglas del baile <\/em><\/strong>(Madrid, 1820: 100-102).<\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Este baile fue el origen y la fuente de otros muchos no menos picarescos que el tronco de donde proced\u00edan, los cuales recopil\u00f3 un poeta, cuando prohibi\u00f3 el Consejo bajo graves penas, que nadie cantase ni bailase la zarabanda. Los bailes populares y truanescos que se introdujeron en los teatros y cundieron en el pueblo, fueron muchos. Tales eran la carreter\u00eda, las gambetas, el pollo, la japona, el rastrojo, la gorrona, el guineo, la pipironda, el polvillo y una infinidad que no se ponen aqu\u00ed, porque como se ha dicho, todos ellos eran parecidos unos a otros, y todos se bailaban con casta\u00f1uelas; siendo siempre su comp\u00e1s ternario, y los movimientos de los pies y cuerpo retorcidos y descompuestos. De estos y de otros semejantes han\u00a0 quedado aun copias, pero mucho mas moderadas; como se observa en el zorongo, el hole, la cachucha y otros que no son mas que zarabanda continuada, y que sin estudio ni regla alguna se bailan al capricho del maestro, el cual coloca cuantos movimientos le ocurren en su imaginacion. Estos bailes con efecto no son tan deshonestos como los arriba nombrados; pero son tan sencillos, y de tan poca dificultad, que una mujer, aunque jam\u00e1s haya bailado en su vida un paso de danza, ni sepa lo que ella es, basta que tenga un poco, de gracia natural, para que inmediatamente sin dificultad pueda aprender en pocas lecciones cualquiera de los preferidos bailes: ellos no constan, como se ha dicho, mas que de media docena de movimientos (que ni siquiera se deben llamar pasos) unos rastreros y otros retorcidos, que no sirven sino es para deshacer lo que el estudio y las verdaderas reglas del baile mandan; pues hasta los movimientos de los brazos, que la misma naturaleza nos ense\u00f1a a moverlos siempre con oposici\u00f3n a los pies, en estos bailes est\u00e1 obligado el que los ejecuta a moverlos casi siempre al contrario; raz\u00f3n porque semejantes bailes no solo no deber\u00edan ser aplaudidos, sino es que ninguno cuya idea fuese la de dedicarse al baile deber\u00eda perder su tiempo en aprender semejantes\u00a0 bagatelas; pues todas ellas no valen (como se dec\u00eda) las coplas de la zarabanda.<\/span><\/p>\n<p><strong>Gustave Desrat. <em>Dictionnaire de la danse historique, th\u00e9orique, practique e bibliographique<\/em> <\/strong>(Paris, 1895: 336). \u201cDanza muy extendida en Espa\u00f1a desde el siglo XVI; m\u00e1s lenta que el <em>menuet<\/em>, con el cual presenta alguna analog\u00eda\u201d.<\/p>\n<p><strong>Curt Sachs. <em>Historia Universal de la Danza <\/em><\/strong>(Buenos Aires, 1944: 356-57).<\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Juntamente con la transformaci\u00f3n de la danza, se opera un cambio sutil del ritmo. En el siglo XVI, predomina el comp\u00e1s 4\/4; la <em>bassedanse<\/em>, la <em>pavana<\/em>, el <em>passamezzo<\/em>, el <em>canario<\/em>, l<em>a courante<\/em>, la <em>danza de los bufones<\/em> y la mayor\u00eda de los <em>branles<\/em> se escriben en comp\u00e1s cuaternario; s\u00f3lo el <em>turdi\u00f3n<\/em>, la <em>gallarda<\/em>, la <em>volta<\/em> y unos pocos <em>branles<\/em> est\u00e1n en comp\u00e1s ternario. Hacia finales del siglo se altera la situaci\u00f3n. La <em>courante<\/em> pasa a un comp\u00e1s de 6\/4; el <em>passepied<\/em> a uno de 3\/8; la <em>padovane<\/em>, el <em>minu\u00e9 <\/em>y la <em>zarabanda<\/em> se escriben en comp\u00e1s ternario; la<em> intrada<\/em> y la <em>polonesa<\/em>, a pesar de su simple car\u00e1cter de marchas, siguen la tendencia general hacia el comp\u00e1s ternario. S\u00f3lo la <em>bour\u00e9e<\/em>, la <em>jiga<\/em>, el <em>rigod\u00f3n<\/em> y algunos <em>branles<\/em> conservan el comp\u00e1s de 2\/4 \u00f3 de 4\/4.<\/span><\/p>\n<p><strong>Joan Corominas. <em>Breve diccionario etimol\u00f3gico de la lengua castellana<\/em><\/strong>(Madrid, 1987: 622).<\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">ZARABANDA, 1539. Origen incierto. Lo \u00fanico que consta es que este baile es oriundo de Espa\u00f1a, y es probable que aqu\u00ed se creara tambi\u00e9n la palabra, con materiales puramente hispanos. Se han propuesto varias etimolog\u00edas persas, suponiendo que sea palabra trasmitida por el \u00e1rabe, pero todas ellas son inveros\u00edmiles. Tal vez de una modificaci\u00f3n de <em>zaranda<\/em> (quiz\u00e1 en una letra o estribillo) por alusi\u00f3n a los zarandeos de este baile, muy atrevido. DERIV. <em>Zarabandista<\/em>. <em>Zaragata<\/em>, <em>zaragate<\/em>, <em>zaragatero<\/em>, V. <em>zalagarda<\/em>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>[\/et_pb_toggle][et_pb_toggle title=\u00bbListado de Ilustraciones\u00bb closed_toggle_text_color=\u00bb#020202&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb closed_title_text_align=\u00bbleft\u00bb body_text_align=\u00bbjustify\u00bb body_text_color=\u00bb#3f3f3f\u00bb body_font_size=\u00bb16px\u00bb text_orientation=\u00bbleft\u00bb width=\u00bb100%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb border_width_right=\u00bb0px\u00bb border_width_left=\u00bb0px\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Figura 1.<\/strong> J\u00e1cara. Juan Antonio Jaque. <em>Libro de danzar de D. Baltasar de Rojas Pantoja<\/em>. BNE, Ms\/18580\/5.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Figura 2.<\/strong> <em>Sarabande \u00e0 deux danc\u00e9e par Mr. Dumoulin l\u2019ain\u00e9 et Mlle. Chaillou al\u2019opera dyss\u00e9<\/em>. Michel Gaudrau. <em>Nouveau recu\u0308eil de dance de bal et celle de ballet. <\/em>Paris, 1712.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Figura 3.<\/strong> <em>Danseurs de sarabande, quatre figures. <\/em>Daniel Rabel (1626). Paris, Mus\u00e9e du Louvre, D. A. G. INV 32647 recto-folio 46.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Figura 4.<\/strong> <em>Castillan dansant la Sarabande \u00e0 l\u2019Opera. Castelane dansante \u00e0 l\u2019Opera. <\/em>Nicolas Bonnard (1637-1718). Colecci\u00f3n de The Pierpont Morgan Library, N. York.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Figura 5.<\/strong> <em>Il Tabacco <\/em>(1650). Giovanni Tommaso Borgonio (1620 -1683). Turin, Bibl. Nazionale, Ris. Q. v. 59, f 22.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Figura 6<\/strong>. <em>Folies d\u2019Espagne. <\/em>Raoul Auger<em> <\/em>Feuillet. <em>Chor\u00e9graphie ou l&#8217;art d&#8217;\u00e9crire la danse, <\/em>Paris, 1700.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Figura 7.<\/strong> <em>Sarabande.<\/em> Gregorio Lambranzi. <em>Neue und Curieuse Theatralische Tantz \u2013Schul. <\/em>Nuremberg, 1716.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Figura 8.<\/strong> <em>Mariana M\u00e1rquez bailando el Zorongo. <\/em>Lorenzo Barrutia (ca. 1795). BNE, Bellas Artes, 400068.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Figura 9.<\/strong> <em>Fanny Elssler dancing the Cachucha. <\/em>New York Public Library (1836).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Figura 10.<\/strong> Chap\u00ed, Ruperto (ca. 1878). <em>Zarabanda para tr\u00edo de cuerda<\/em>. BNE, M. CHAP\u00cd\/81\/17.<\/p>[\/et_pb_toggle][et_pb_toggle title=\u00bbReferencias\u00bb closed_toggle_text_color=\u00bb#020202&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb body_text_align=\u00bbjustify\u00bb body_text_color=\u00bb#3f3f3f\u00bb body_font_size=\u00bb16px\u00bb border_width_right=\u00bb0px\u00bb border_width_left=\u00bb0px\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Alem\u00e1n, Mateo (1599). <em>El Guzm\u00e1n de Alfarache. <\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/ALEMAN-Guzman-De-Alfarache.pdf\">https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/ALEMAN-Guzman-De-Alfarache.pdf<\/a><\/p>\n<p>Barbieri, Francisco Asenjo (1994) [1877]. \u201cDanzas y bailes en los siglos XVI y XVII\u201d, en: Emilio Casares Rodicio (ed.) <em>Francisco Asenjo Barbieri<\/em>, vol. 2 (<em>Escritos<\/em>). Madrid: ICCMU.<\/p>\n<p>Berlanga, Miguel \u00c1ngel (2016). \u201cLos bailes de jaleo, precedentes directos de los bailes flamencos\u201d, en: <em>Anuario Musical<\/em>, n\u00ba 71, enero-diciembre 2016, 179-96.<\/p>\n<p>Blasis, Carlo de (1830). <em>Manuel complet de la danse<\/em>. Paris: Librairie encyclop\u00e9dique de Roret.<\/p>\n<p>Brice\u00f1o, Luis de (1626). <em>M\u00e9todo mui facil\u00edssimo para aprender a ta\u00f1er la guitarra a lo espa\u00f1ol<\/em>. Paris: Pierre Ballard.<\/p>\n<p>Brossard, Sebastien de (1703) (1740). <em>Dictionnaire de Musique<\/em>. Paris : Christophe Ballard. London : J. Wilcox.<\/p>\n<p>Cairon, Antonio (1820). <em>Compendio de las principales reglas del baile<\/em>. Madrid\u00a0: Imprenta de Repull\u00e9s.<\/p>\n<p>Castro Buend\u00eda, Guillermo (2020). \u201cM\u00fasicas \u2018negras\u2019 y flamenco: relaciones musicales y traspasos entre m\u00fasicas africanas, ind\u00edgenas y espa\u00f1olas\u201d, en: <em>Sinfon\u00eda virtual<\/em>, Revista de m\u00fasica y reflexi\u00f3n musical, Edici\u00f3n 39, 1-147.<\/p>\n<p>Cervantes, Miguel de (2001) [1613]. <em>Novelas ejemplares<\/em>. Alicante\u00a0: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.<\/p>\n<p>\u2014 (2001) [1615]. <em>Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados<\/em>. Alicante\u00a0: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.<\/p>\n<p>Compan, Charles (1787). <em>Dictionnaire de Danse.<\/em> Paris : Gailleau.<\/p>\n<p>Corominas, Joan (1987). <em>Breve diccionario etimol\u00f3gico de la lengua castellana<\/em>. Madrid: Ed. Gredos.<\/p>\n<p>Covarrubias Orozco, Sebasti\u00e1n de (1611). <em>Tesoro de la lengua castellana o espa\u00f1ola\/compuesto por \u2026 Sebasti\u00e1n de Cobarrubias Orozco \u2026<\/em>Madrid: por Luis Sanchez\u2026, 1611. BNE, R\/6388.<\/p>\n<p>D\u2019Aulnoy, Marie Catherine (1691). <em>Relation de voyage d\u2019Espagne.<\/em> La Haye: chez Henri van Bulderen.<\/p>\n<p>Desrat, Gustave (1895). <em>Dictionnaire de la danse historique, th\u00e9orique, practique e bibliographique; depuis l&#8217;origine de la danse jusqu&#8217;\u00e0 nos jours<\/em>. Paris: Libraires-Imprimeries R\u00e9unies.<\/p>\n<p>Destouches, Andr\u00e9 Cardinal (1697).<em> Iss\u00e9, pastorale h\u00e9ro\u00efque en un prologue et cinq actes. Livret d&#8217;Antoine Houdar de La Motte. <\/em>Versailles: Ed. Centre de Musique Baroque de Versailles, 2019.<\/p>\n<p>Devoto, Daniel (1966). \u201cDe la zarabanda \u00e0 la sarabande\u201d, en: <em>Recherches<\/em>, 6, 27-72.<\/p>\n<p>\u2014 (1964). \u201cEncore sur la sarabande\u201d, en: <em>Revue de Musicologie<\/em>, L, 129, 175-207.<\/p>\n<p>\u2014 (1960a). \u201cLa folle sarabande, I\u201d, en: <em>Revue de Musicologie<\/em>, XLV, 121, 3-43.<\/p>\n<p>\u2014 (1960b). \u201cLa folle sarabande, II\u201d, en: <em>Revue de Musicologie<\/em>, XLVI, 145-80.<\/p>\n<p>\u2014 (1965). \u201c\u00bfQu\u00e9 es la zarabanda? (I)\u201d, en: <em>Bolet\u00edn Interamericano de M\u00fasica <\/em>(Washington), 45, 8-16.<\/p>\n<p>\u2014 (1966). \u201c\u00bfQu\u00e9 es la zarabanda? (II)\u201d, en: <em>Bolet\u00edn Interamericano de M\u00fasica <\/em>(Washington), 51, 3-16.<\/p>\n<p><em>Diccionario de Autoridades <\/em>(1726-1739) en l\u00ednea.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.rae.es\/obras-academicas\/diccionarios\/diccionario-de-autoridades-0\">https:\/\/www.rae.es\/obras-academicas\/diccionarios\/diccionario-de-autoridades-0<\/a><\/p>\n<p><em>Diccionario etimol\u00f3gico Diarium Usal<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/diarium.usal.es\/joluin\/files\/2019\/03\/Diccionario-etimologico-Y-Z.pdf\">https:\/\/diarium.usal.es\/joluin\/files\/2019\/03\/Diccionario-etimologico-Y-Z.pdf<\/a><\/p>\n<p>Dur\u00e1n, Fray Diego (1579). <em>Historia de las Indias de Nueva Espa\u00f1a y islas de Tierra Firme<\/em>. M\u00e9xico (1867-1880): J. M. Andrade y F. Escalante.<\/p>\n<p>Esquivel Navarro, Juan (1642). <em>Discursos sobre el arte del danzado<\/em>. Sevilla: Ed. Juan G\u00f3mez.<\/p>\n<p>Est\u00e9banez Calder\u00f3n, Seraf\u00edn (1999) [1847]. <em>Escenas Andaluzas<\/em>. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.<\/p>\n<p>Feuillet, Raoul Auger (1700). <em>Chor\u00e9graphie ou l\u2019art d\u00e9crire la dance, par caract\u00e8res, figures et signes d\u00e9monstratifs, avec lequels on apprend facilement de soy-m\u00eames toutes sortes<\/em> <em>de dances.<\/em> Paris : chez Michel Brunet.<\/p>\n<p>\u2014 (1704). <em>Recueil de dances<\/em> <em>de Mr. Pecour. <\/em>Paris : chez le Sieur Feuillet.<\/p>\n<p>\u2014 (1709). <em>Recueil de dances<\/em> <em>de Mr. Pecour. <\/em>Paris : chez le Sieur Feuillet.<\/p>\n<p><em>Folies d\u2019Espagne en Sarabande<\/em>, F: Pn Vm7 3555.<\/p>\n<p>Gaudrau, Michel (1712). <em>Nouveau recu\u0308eil de dance de bal et celle de ballet contenant un tres grand nombres des meillieures entre\u0301es de ballet. Par Mr. Gaudrau M.e de dance et de l&#8217;accademie roy\u0308alle de musique. Paris: <\/em>chez le sieur Gaudrau et Pierre Ribou libraire.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez de Salas, Jos\u00e9 Antonio (1778). <em>Nueva idea de la tragedia antigua o ilustraci\u00f3n \u00faltima al libro singular De Po\u00e9tica de Arist\u00f3teles Estagirita<\/em>. Madrid: Antonio de Sancha.<\/p>\n<p>Hudson, Richard (1980). \u201cSarabande\u201d, en: <em>The New Grove Dictionary of Music and Musicians<\/em>, vol. 16, 489-93.<\/p>\n<p>Jaque, Juan Antonio (s. XVII). <em>Libro de danzar de D. Baltasar de Rojas Pantoja<\/em> <em>compuesto por el Maestro Juan Antonio Jaque<\/em>. BNE, Ms\/18580\/5.<\/p>\n<p>Lambranzi, Gregorio (1716). <em>Nuova e curiosa scuola de&#8217; balli theatrali &#8211; Neue und curieuse theatralische Tantz-Schul &#8211; Delici\u00e6 theatrales<\/em>. Nuremberg: Johann Jacob Wolrab.<\/p>\n<p>Lope de Vega Carpio, Felix (2002) [1610]. <em>Las ferias de Madrid<\/em>. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes; Madrid: BNE, R-14095.<\/p>\n<p>\u2014 (1990) [1620]. <em>La villana de Getafe. Comedia famosa. Dirigida a don Francisco L\u00f3pez de Aguilar<\/em>. Edici\u00f3n digital a partir de la de Madrid, Juan de la Cuesta y cotejada con la edici\u00f3n cr\u00edtica de Jos\u00e9 M\u00aa D\u00edez Borque. Madrid: Ed. Or\u00edgenes.<\/p>\n<p>Mariana, Juan de (ca. 1609). <em>Tratado contra los juegos p\u00fablicos<\/em>. BNE, Ms 5735.<\/p>\n<p>Mart\u00edn y Coll, Antonio (1706). <em>Flores de m\u00fasica<\/em>. BNE, M\/ 1357.<\/p>\n<p>\u2014 (1709). <em>Huerto ameno de varias flores de mussica<\/em>. BNE, M\/ 1360.<\/p>\n<p>Mattheson, Johann (1739). <em>Der Vollkommene Capellmeister<\/em>. Hamburg: Christian Herold.<\/p>\n<p>Murcia, Santiago de (1732). <em>Passacalles y obras de guitarra por todos los tonos naturales y accidentales. Para el S. D. Joseph Albarez de Saavedra. <\/em>Madrid, 1732.<\/p>\n<p>N\u00fa\u00f1ez, Faustino (2008). <em>Gu\u00eda comentada de m\u00fasica y baile preflamencos (1750-1808).<\/em> Barcelona: Ediciones Carena.<\/p>\n<p>Pomey, Fran\u00e7ois (1er ed. 1671) (1716). <em>Description d\u2019une Sarabande dans\u00e9e.<\/em> <em>Dictionaire Royal Augment\u00e9<\/em>. Lyon: L. Sevant.<\/p>\n<p>Quantz, Johann Joachim (1752) (1780). <em>Versuch einer Anweisung die Fl\u00f6te traversiere zu spielen. <\/em>Berlin: Johann Friedrich Vo\u00df. Breslau: Johann Friedrich Korn.<\/p>\n<p>Querol Gavald\u00e1, Miguel (2005) [1948]. <em>La m\u00fasica en las obras de Cervantes<\/em>. Alcal\u00e1 de Henares: Centro de Estudios Cervantinos.<\/p>\n<p>Quevedo, Francisco de (2003) [1699]. <em>El entremetido, la due\u00f1a y el sopl\u00f3n<\/em>. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.<\/p>\n<p>\u2014 (2007) [1670]. <em>Entrem\u00e9s de la ropavejera<\/em>. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.<\/p>\n<p>Rousseau, Jean Jacques (1768). <em>Dictionnaire de Musique<\/em>. Paris : chez la veuve Duchesne.<\/p>\n<p>Ruiz de Ribayaz, Lucas (1677). <em>Luz y norte musical<\/em> <em>para caminar por las cifras de la guitarra espa\u00f1ola y arpa. <\/em>BNE, R\/9402 y R\/9407.<\/p>\n<p>Sachs, Curt (1944). <em>Historia universal de la Danza<\/em>. Buenos Aires: Ed. Centuri\u00f3n.<\/p>\n<p>Sanz, Gaspar (1674). <em>Instrucci\u00f3n de m\u00fasica sobre la guitarra espa\u00f1ola<\/em>. Zaragoza: Herederos de Diego Dorner. BNE, M 160.<\/p>\n<p>Soriano Fuertes, Mariano (2007) [1855-1859]. <em>Historia de la m\u00fasica espa\u00f1ola desde la venida de los Fenicios hasta el a\u00f1o de 1850<\/em>. Madrid \/ Barcelona: Eds. Mart\u00edn y Salazar y Narciso Ram\u00edrez. Madrid: ICCMU.<\/p>\n<p>Talbot<em>,<\/em> James (ca. 1690). <em>Manuscript notes<\/em>. Oxford: Christ Church Library, Ms. 1187.<\/p>\n<p>Tauber, Gottfried (1717). <em>Der rechtschaffene Tanzlehrer<\/em> <em>oder gr\u00fcndliche Erkl\u00e4rung der frantz\u00f6sischen Tantz-Kunst<\/em>. Leipzig: Friedrich Lanckischens Erben.<\/p>\n<p>Torrente, \u00c1lvaro (2023). \u201cAnatom\u00eda de una errata: zarabanda, Panam\u00e1, 1539\u201d, en: <em>Resonancias<\/em>, vol. 27, n\u00ba 52, 257-71.<\/p>\n<p>\u2014 (2020). \u201cEl \u2018destierro\u2019 de la zarabanda (1585): una lectura po\u00e9tica desde la British Library\u201d, en: <em>Revista de Musicolog\u00eda<\/em>, vol. XLIII, n\u00ba 2, 529-85.<\/p>\n<p><em>X\u00e1cara.<\/em> Copia de Barbieri. BNE, Ms. 14059\/12.<\/p>[\/et_pb_toggle][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n El presente escrito versa sobre la evoluci\u00f3n de una de las danzas m\u00e1s representativas de los siglos XVII y XVIII. De procedencia geogr\u00e1fica y cronol\u00f3gica a\u00fan dudosa, la zarabanda fue objeto de uno de los procesos de transformaci\u00f3n m\u00e1s fascinantes en su vasta existencia. Desde los primeros ejemplos conocidos datados a mediados del siglo XVI, hasta el \u00faltimo estadio franc\u00e9s, la mesurada sarabande, pasando por modelos de transici\u00f3n, se dispone de un n\u00famero significativo de fuentes que reflejan el peso de estos repertorios en las sociedades de entonces, a la vez que aportan valiosos datos sobre su pr\u00e1ctica musical y coreogr\u00e1fica. Cuatro son las secciones de este texto: or\u00edgenes y etimolog\u00eda del t\u00e9rmino, la zarabanda primitiva, la zarabanda de transici\u00f3n hacia la zarabanda tard\u00eda y la \u201cpost-zarabanda\u201d: m\u00e1s all\u00e1 de la zarabanda barroca, finalizando con un breve ep\u00edlogo y anexo en donde se incorpora un amplio espectro de rese\u00f1as de diccionarios y otras fuentes primarias que la describen. Origen y etimolog\u00eda del t\u00e9rmino Zarabanda es un t\u00e9rmino de procedencia incierta. Hasta el momento se han propuesto diferentes or\u00edgenes (Diccionario etimol\u00f3gico Diarium Usal: 837-839): Origen persa. Sarband es una venda o faja con que se ci\u00f1en la cabeza las mujeres. 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